TIEMPOS MODERNOS

…en las palmas de las personas “LAS UVAS DE LA IRA” se están llenando y toman peso, listas para la vendimia…

He de decir que cada vez tengo más fe (laica, por supuesto) en que la solución, las enseñanzas por donde debemos caminar, están en los clásicos. Sí, cuando el sistema cataloga algo como anticuado, cuando debería denominarlo antiguo, me da una pista para que me acerque a ello. Quizás para recordarlo cuando sea atacado y así poder defenderlo.

La magnífica obra de Chaplin “Tiempos modernos” es un fiel reflejo de los efectos, tristes y demoledores efectos, que el crac de 1929 supuso sobre la  “base Social de la Sociedad”. Chaplin, perseguido por “rojo” por el infausto senador McCarthy, nos presenta, con unos méritos innegables y desde una perspectiva socialmente comprometida, los resultados de aquella crisis capitalista, unos resultados que son enormemente deprimentes y tiránicamente inaguantables para el trabajador. ¿Hablo de 1935 o de 2012?

Chaplin enarbola la bandera de la lucha intelectual contra el auge del “fordismo” en la Revolución Industrial, el “fordismo que, quiero recordar, es la teoría que se basa en que lo más importante es conseguir una alta producción sin miramientos, basando esto, principalmente, en plantillas de trabajadores compuestas, cuanto  más mejor, por analfabetos funcionales. Quizás lo más entrañable y mágico de todo lo que este clásico nos enseña sea ver como Chaplin, en su impagable alter ego Charlot, lleva a cabo, y a sabiendas de ello, una lucha inmensa y abocada sin ningún paliativo hacia la derrota para intentar combatir, mas que adaptarse, a una sociedad que va demasiado deprisa para él, una sociedad que avanza hacia la desnaturalización, hacia la deshumanización.

Es un bello lienzo, y muy de agradecer, que genios como Chaplin se postren ante el romántico perdedor que somos, que deberíamos ser, todos en esta guerra, ya interminablemente larga y sangrienta, del Capital contra Nosotros… La sutileza con la que nos relata “su” futuro, hoy, desde nuestro presente, podemos hablar ya de clarividencia, está impresa en la convicción de que una vez desanimados no seremos más que unos meros autómatas, unos robots, destinados a convertirnos, cosas de los avances tecnológicos, en un montón de maldita y  molesta chatarra inservible...Si eso son los Tiempos modernos no nos extrañemos que Las uvas de la ira estén prestas para la vendimia…

Al igual que Chaplin, Steinbeck dedicó gran parte de su talento a deshacer mentiras, reconociendo que esto es uno de los objetivos, si no el objetivo único, del arte.

Steinbeck,  es un autor literario al que, reconozco sin rubor, presté más atención, casualidad o destino quién sabe, a partir de leer las críticas que los sectores más ultraconservadores le dedicaron tras serle otorgado el premio Nobel, en 1962, de literatura. Perlas como desmesurado o inmerecido dedicadas por el Sistema hacia alguien no podían ser mejor reclamo para mí.  Así fue como, hace unos cuantos años, leí por primera vez Las uvas de la ira.

Steinbeck también nos relata como los destrozos de la depresión económica recayeron sobre los hombres sencillos, de costumbres sencillas y apegados sencillamente a la tierra. Paradójicamente también muestra como el “analfabeto funcional” es el prototipo de ser humano que mejor le va al Capital para conseguir sus objetivos. En este libro, aunque de manera soslayada, Steinbeck nos incita, nos exhorta, a los excluidos, y a los que lo seremos en breve, a desafiar y luchar contra un sistema que nos niega tanto la comida como la dignidad. Puede que el único pero, visto desde la realidad actual, sea que nos anima a una especie de rebelión cívica. La experiencia, desde que se escribió el libro hasta hoy, nos dice que rebelión cívica se ha identificado con incompleta.

Desde las entrañas de Las uvas de la ira no dejo de entreleer que el vacío y la dejación de poder generan el mismo terror que la tiranía. Y que esta tiranía empuja a seres humanos excluidos a luchar contra otros seres humanos también excluidos.

No dejo de extrapolarlo a la realidad actual y veo que el único camino que nos queda es el de iniciar la vendimia de la ira y beber su fruto…, pero tampoco olvido lo que nos dijo Valery al respecto de la historia de las batallas: “son una masacre entre gente que no se conoce para provecho de gente que sí se conoce, pero que no se masacra”.

Aprendamos de los Clásicos.

Zana

 

2 comentarios para “TIEMPOS MODERNOS”

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