NOS HACEN POCO

Un juego bien pensado, con el que nos tienen atados

Puede que todo sea una cuestión de desánimo, o del abatimiento defensivo que de manera inconsciente acompaña a la percepción de derrota. Puede también ser que caminemos, de manera natural, hacia lo que algunos definen como nuestras únicas metas: la autodestrucción o la involución. O simplemente puede que sea, como otros defienden ya abiertamente, que nos están inoculando, vía alimentaria, dosis de tranquilizantes, de antiadrenalíticos, de paralizantes dirigidos exclusivamente al campo de la autodefensa. Vete tú a saber.

Lo cierto es que, como se venía anunciando y denunciando, el fiel de la balanza moral, cultural, política e intelectual se ha desplazado, peligrosamente, hacia la derecha. Y esto, trasladado al pensamiento, y a las ideas, trae, cómo no, consecuencias.

Y una de esas consecuencias, quizás la más terrible, es que los problemas de los trabajadores importan cada vez menos a los propios trabajadores. Ése desapego por los problemas “Individuales y de Clase” debería de ser, entiendo, el primer eslabón a soltar de la cadena que nos atenaza.

 

Es una cosecha de una siembra iniciada hace unos 70 años. Que se ha ido pacientemente ampliando, “esporando” todo lo que iba tocando. Con la paciencia que la derecha siempre ha tenido y que a los trabajadores nos falta. La paciencia del paso a paso, de la lluvia fina. La paciencia del saber esperar a que metabolicemos como inevitable cada agresión antes de agredirnos de nuevo.

Nos les importa invertir suculentas cantidades, ¡será por dinero!, siempre que al pulsar la tecla del Cash flow, del fluido de caja, del total a recibir, la cantidad resultante sea positiva y esté consolidada. Tendencia se llama eso.

Y además, como basan toda su teoría en supuestos tácitos y en mentiras es imposible discutir o demostrar, empíricamente, que no tienen razón.

Hablan de un guarismo, el 3%, el 5,8% el 8%, el que sea, de tope de déficit con la misma naturalidad y firmeza, e inevitabilidad, con la que Newtón habló de la ley de la gravedad, y lo absurdo no es que ellos no se ruboricen ante tamañas estupideces, lo preocupante es la facilidad con la que asumimos sus embustes y los hacemos “copla del pueblo”.

Con los mismos y ficticios argumentos que nos convencieron de que si superábamos ese dígito de déficit, y repito que es insustancial cuál sea el que decidan decirnos, al igual que tragamos eso tragamos que la Sanidad Pública es insostenible por cara, defectuosa por mala gestión, y nociva por alentar a enfermar. ¡Ah!, y rozando el súmmum del ridículo, y en esta materia sanitaria, nos atrevemos a decir, a confirmar, que las largas listas de espera, la acumulación de pacientes en las salas de las consultas, o el pago de los medicamentos, se debe, casi en exclusividad, por la cara dura de los inmigrantes, y no decimos ni una palabra de la falta de material humano o técnico que sus recortes han traído. Bastaría con echar una ojeada a cualquiera de los múltiples, y aclaratorios, escritos que, por ejemplo, Vicenç Navarro nos ha dejado para desmontar toda esta sarta de imbecilidades. Pero, para qué vamos a leer al maestro Navarro con lo bien que nos lo explican, en “Interfachamía”, banqueros que han sido presos por apropiación indebida, estafa y falsedad, sí ¿para qué leer?

Y al lado, y de manera paralela, están todos los demás recortes.

La Educación Pública, vilipendiada hasta el límite indecente de acusar a los maestros prácticamente de vagos. O la subida de tasas universitarias y la bajada del presupuesto para Becas, disimulada bajo el eufemismo de mejor gestión educativa, mención explícita merece la potenciación y el retorno a la cultura retrógrada de la separación por sexos en las escuelas, (qué ya les vale a las mujeres peperas defender esa patraña de inferioridad sexual femenina, añado).

La pérdida de libertad que, como ciudadanos y previa lucha, habíamos conseguido.  El derecho de reunión otra vez limitado, el de manifestación coartado y sesgado al albur y la interpretación de la Autoridad Competente. El simple hecho de protestar convertido en delito y antesala de la ilegitimidad en la que van a convertir el mero hecho de pensar. O el escalofriante retroceso en cultura sexual con el paradigma de la prohibición a la mujer de decidir sobre su embarazo, bueno, aquí, como antaño, se trata de las mujeres trabajadoras, claro, las suyas, sus hijas o esposas, volverán a parir en Londres o en clínicas privadas y “discretas”.

Y como colofón tenemos lo bien que hemos asumido que nosotros, en cuanto a trabajadores por cuenta ajena, hemos tenido derechos por encima de nuestras posibilidades y por eso, y solo por eso, no participamos en la lucha sindical por defenderlos. Pues eso, que huelga decir que ese instrumento decimonónico que es la huelga es cosa de otros… apréciese la ironía ¡por Marx!

Reflexión: sigue sin oírse, a quien forma parte de la alternancia, ni una palabra de restauración de los derechos, las libertades y la ética pérdidas… así que, cuando ganen, nada, o poquísimo de ello, esperemos.

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