MARCELINO CAMACHO HA MUERTO

¿DÓNDE ESTÁN LOS QUE DICEN QUE TODOS SON IGUALES?

No voy a intentar hacer una biografía, ni un obituario, de Marcelino Camacho.  En cualquiera de los dos casos todos los elogios que pudiera decir sobre él se iban a quedar en meros acercamientos, iban a ser, por el propio peso de su historia, escasos, exiguos, totalmente limitados. Mejores escribanos se merece.

Pero si he de aportar algo me quedo con aquella frase que dice: …hay hombres que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles. Uno de ellos, de los imprescindibles, es Marcelino Camacho.

El bien más preciado que tiene el hombre es la vida. Arriesgarla, por ayudar a otro, es una heroicidad, es, sencillamente, la mayor prueba de humanidad que se puede dar sobre la faz de la tierra. Y, a veces, no es ni siquiera reconocida, comprendida, ni valorada, en sus justos términos.

Y aún sabiendo esto, este tipo de personas se mantuvieron, se mantienen, firmes, inquebrantables. Íntegros. Si había que morir, mejor hacerlo de pie. Mirando a los ojos insensibles del sicario. Guardando el último aliento para gritar “Justicia y libertad”.

Pero no sólo es el posible sacrificio corporal, muchas veces el menos doloroso, al que se tienen que enfrentar estas personas (que, también a veces, son anónimas), quizás los mayores agravios a los que se tienen que enfrentar sean  la envidia, la traición, la indiferencia y la injusticia. Los tiros recibidos en su propia trinchera.

No hay porra, ni cárcel. No hay juez, ni verdugo. No hay patrón, ni represor, que doblegue a PERSONAS como Marcelino Camacho y otros tantos, (estoy seguro que a él le gustaría leer que también se les recuerda). Sin embargo, cada traición de “un compañero de taller”, cada chivatazo de ”uno de los nuestros”, cada silencio de “un trabajador”, cada voto a la derecha de “un obrero”, eran  heridas que, sin llegar a derrotarles, les dolían especialmente.

Hay una línea amplia que separa a estas personas comprometidas, generosas, honradas, rectas y sacrificadas, de esos que, para tapar sus miserias, o para seguir las instrucciones del patrón que les paga, no se les ocurre nada mejor que etiquetarles de IGUALES. Nada más soez se puede oír, nada más ruin se puede decir.

No se trata de estatuas (tan solitarias en las frías noches de invierno, tan sucias en los polvorientos veranos, tan empapadas en las verdes primaveras y tan desgastadas por los vientos otoñales), no, no se trata de estatuas. Se trata de reconocimiento y respeto. De memoria y dignidad. El mejor pago que estas personas pueden recibir es aquél que dice, adaptando la frase que da título a las memorias de Marcelino Camacho, “Confieso que te he visto luchar”.

Marcelino Camacho se ha ido con la cabeza alta, sin titubear ni un solo instante en cuál era su lugar, cuál era “su Clase”. Nos ha dejado los objetivos marcados, nosotros hemos de seguir luchando hasta conseguirlos. Pero, además, los que quedamos, ahora tenemos una cuestión más que atender, debemos defender su memoria. Sí porque, en breve, saldrán esos gatos fascistas y escaldados a difundir mentiras.

Un abrazo y un beso a Josefina Samper, su compañera del alma, la paciente tejedora de jerséis, sin cuyo aliento, esfuerzo y comprensión nosotros no disfrutaríamos de tantas libertades.

Gracias Marcelino, nos vemos en “la mani”.

ZANA

2 comentarios para “MARCELINO CAMACHO HA MUERTO”

  • Berto:

    Marcelino Camacho,GRAN SINDICALISTA (con mayusculas),como bien dices,superó todos los obstáculos,ni la carcel ni el franquísmo pudieron doblegarle.

  • Alberto:

    Hoy se confirma la muerte del compañero Marcelino Camacho…de quien NADIE, nunca, ni sus adversarios pudieron nunca hablar mal de él,…porque mas allá de su dedicación al sindicalismo y a la transformación social en defensa de los trabajadores, fué, sobre todo, y por encima de todo, una persona buena, un buen hombre, un buen compañero, un buen amigo, un excelente camarada,…y un ejemplo a seguir para todos los que hoy ejercen el sindicalismo militante y activo.
    Sólo se me ocurre despedirle con un poema de León Felipe…
    Nos veremos en la próxiam asamblea….

    “REVOLUCIÓN”

    Siempre habrá nieve altanera
    que vista el monte de armiño
    y agua humilde que trabaje
    en la presa del molino.

    Y siempre habrá un sol también
    —un sol verdugo y amigo—
    que trueque en llanto la nieve
    y en nube el agua del río.
    (León Felipe)
    ______________

    ¡¡Hasta siempre, camarada y amigo!!

    Fdo/ Alberto del Pozo Robles
    ______________

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