EL SUICIDIO DEL “MENOSMALISMO”

Cualquier cosa antes que luchar, esa es la doctrina

CCOO y UGT han firmado un preacuerdo con la CEOE. Lo camuflen como lo camuflen es otro paso atrás. Pequeño o grande, poco o mucho lo indiscutiblemente cierto es que hemos vuelto a retroceder. Han vuelto a triunfar las tesis de “esto es lo menos malo”, el “menosmalismo”.

Hecha la constatación oficial de quiénes han sido los actores participantes en esta “rendición”, permitirme que, como siempre hago, me refiera singularmente a Comisiones Obreras…por aquello de no criticar a los demás cuando uno tiene que callar.

Creo sinceramente que la cúpula dirigente de CCOO debería, en un acto que les honraría, dimitir. Por su patética planificación, por su nefasta gestión, por su intolerable sumisión, pero sobre todo por el terrible y contagioso miedo que trasmiten.

CCOO ha ensuciado su prestigio para nada.

Lo que peor llevo, de la catarata de disculpas emitidas por la burguesía del sindicato, es decir, por los líderes de Comisiones Obreras, es ésa que dice: “no podemos hacer más”… “Ni menos”, añado yo.

Parte este posicionamiento restrictivo, según mi punto de vista, desde el temible y terrible estado en el que se encuentra actualmente el Sindicato, el de la rendición, el del coge lo que nos den, el “menosmalismo”. Lo que sea menos luchar. Han triunfado las tesis, mortales para los trabajadores, de que más vale un mal acuerdo que un no acuerdo. Un mal acuerdo sin luchar, aclaro. Es decir la “exanguinación”, la muerte por goteo, vamos a morir pero sin dolor. Honradamente os digo que pienso que el daño mayor que los trabajadores tenemos no es el propio miedo que tenemos, valga la redundancia, sino la carta de naturalidad, de irreversibilidad, de inevitabilidad, que, a ese miedo, ya se le ha dado.

Si al iniciarse esta nueva “negociación” situásemos los derechos y libertades de los trabajadores en un 4, en una hipotética escala del 1 al 10, siendo el uno la esclavitud, a día de hoy, después del acuerdo (o preacuerdo), estaríamos en el 3,5, es decir, como viene siendo tristemente habitual, hemos perdido, recortado o diluido, derechos que, patéticamente, intentamos camuflar como victorias bajo el “y da gracias, que podía haber sido peor”.

Lo cierto es que a mí, trabajador, afiliado a CCOO, leyendo las reflexiones  y justificaciones que la cúpula dirigente del Sindicato expone, me queda el regusto de que debemos dar gracias, al Señor, porque el derecho de pernada aún no se ha reinstaurado.

Pero no toda la culpa la tienen los máximos dirigentes. Mucha, quizás la mayoría, la tenemos la afiliación de Comisiones Obreras, sobre todo las personas que durante un tiempo hemos tenido responsabilidades a uno u otro nivel. Tenemos los dirigentes que hemos tragado.

Tampoco quiero quitar su parte de culpa a los Trabajadores en general. Esa Clase Trabajadora que ni siquiera se siente como tal, que sigue, fiel y ciegamente, la doctrina del egoísmo. Que sigue pensando “yo no me muevo, mientras no me toque a mí”.

Todos somos culpables de lo que nos pasa porque hemos olvidado que el sindicalismo es a los trabajadores como la sanidad a los enfermos: necesario.

Están equivocados todos aquellos que piensan que para ser un buen sindicalista hay que ser una eminencia en legislación (que no quita, y hasta es bueno), o tener un pico de oro (que es cierto vale mucho), lo mínimo, y único, imprescindible que se necesita para ser buen sindicalista es ser íntegro y no tener miedo. Miedo no. Todo lo demás se aprende con el tiempo pero si  quien rige tus decisiones, quien te da impulso o te frena, es el miedo, de nada sirven las demás cualidades.

Y el valor es algo que, lamentablemente, no se aprende, ni se enseña, en una escuela sindical.

Lo peor de todo no es la cara de idiotas, lo peor es la cara de miedo que se nos ha quedado.

Zana

 

2 comentarios para “EL SUICIDIO DEL “MENOSMALISMO””

  • luis nistal:

    Los sindicatos se han olvidado de que son asociaciones de trabajadores por que cobran de estos mediante salarios diferidos, y los dirigentes cobran bastante, cobran en concepto de formación a través de las administraciones y liberados sindicales desde las empresas. Defienden su situación y no suelen pensar que “EL DERECHO AL TRABAJO” DE LOS TRABAJADORES ES ANTES QUE SU SUELDO. Asi nos va con este sistema sindical

  • Marley:

    Hace ya algunos meses, en comentario a otra entrada, hacía yo una reflexión, ciertamente muy sesgada porque no eran los sindicatos el principal motivo de aquella entrada. Ahora veo que también tú te has caído del guindo.
    Nunca es tarde. Comparto contigo que la culpa la tenemos nosotros, más que nada por no dar una patada en el culo a más de uno, que no es que se rajen por miedo, es que simplemente la palabra SINDICALISTA les cae demasiado grande. También comparto, ya lo decía entonces, que el sindicalismo es necesario. Lo de estos de ahora no es sindicalismo, es simple y llanamente servilismo.
    Saludos y a seguir partiendo los cuernos contra la pared, es lo que a algunos, a pesar de no querer, nos toca.

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