El sueño de un Presidente.

Estaba nervioso y por su frente se adivinaba un cierto sudor frío. Las ojeras delataban largas horas sin dormir. Y ahora, ahora mismo, tendría que comparecer ante la televisión y los medios de comunicación para anunciar su irremediable dimisión.

Les explicaría que su dimisión no era un acto de cobardía, ante el peligro que se cernía sobre el país, sino la única solución para no traicionar su programa político y para armarse de legitimidad y afrontar, con el máximo apoyo y un respaldo renovado, las medidas que habría que tomar si, a partir de ahora, y en las inminentes elecciones urgentes y extraordinarias que se convocarían, volvía a salir elegido para gobernar el país.

 

 

Él no podía llevar a cabo una política tan devastadora como le sugerían desde Europa en ese paradigma del “coge el dinero y corre”; al fín y al cabo, él era un socialdemócrata (y antaño, socialista) y no un simple neoliberal voraz y depredador al uso. Por lo tanto, su dimisión obedecía a la coherencia y la honestidad para con sus electores y para con su partido.

El problema para España, les diría, era que en Europa estamos gobernados por los banqueros, y más en concreto por los banqueros alemanes y franceses, y todos ellos confabulados con la gran derecha europea que gobierna en los países más influyentes. De manera que Berlusconi, Sarkozy, Merkel, Cameron, etc…no eran inocentes ante la deriva económica que impulsaba el BCE en la zona euro, ni ante los consejos que el poder financiero planetario, FMI y OMC, y de común acuerdo con las valoraciones que las agencias de calificación de riesgo presagiaban, todos auguraban.

Si salía reelegido, se repetía denodadamente, debería renunciar a esta sinfonía ultraliberal europea y desempolvar los viejos consejos keynesianos, nacionalizar la banca, adecuar la política fiscal, afinar el tipo impositivo, reformular el gasto y la inversión en servicios públicos desde la administración, fomentar la creación de empresas públicas que arrancaran la locomotora económica del país, establecer nuevos impuestos para los más ricos a la par que fomentar el apoyo a las pequeñas empresas y autónomos, revisar las pensiones de jubilación concedidas con antelación hasta ahora con carácter retroactivo, reformular el gasto en infraestructura y personal de las administraciones autonómicas, eliminar instituciones obsoletas como las diputaciones y los pequeños ayuntamientos, comarcalizando y mancomunando servicios, eliminar el derroche del gasto militar, derogar el Concordato con la jerarquía Vaticana eliminando privilegios adquiridos y gastos injustificables, y, si ello fuese necesario, saliéndonos de la zona euro y mirando la salida y el renacer de nuestra economía hacia mercados fuertes y emergentes, como el venezolano, brasileño, chino, indio, etc…

Si el pueblo le volvía a otorgar su confianza en las urnas, pensaba el presidente, éstas serían unas medidas muy duras, que nos aventurarían unos años de zozobra y de estrecheces, pero nos quedaría la satisfacción de la coherencia, de la honestidad y de la dignidad de no haber traicionado a nuestro pueblo.

 

Y de repente, súbitamente, el presidente se despertó empapado en sudor, reconociendo la pesadilla,…pensó en Monterroso…pero claro, el dinosaurio ya no seguía allí.

Por el contrario y ya situado en la aplastante realidad, miró el reloj, era ya demasiado tarde y debía darse prisa si no quería llegar con retraso a la conferencia que en el Círculo Empresarial iba a dar Botín. Sus conclusiones, clonadas de lo previsto en ese prestigioso foro de encorbatados próceres de cuello blanco, deberían ser del agrado de los jeques y caciques del poder financiero,…y luego, seguramente el propio Trichet le daría un cariñoso cachetito de complacencia, como expresión de que, aún a pesar de los miles de indignados del 15M, a pesar de cientos de miles de afiliados y votantes desilusionados, y muy por encima de algunos millones de ciudadanos estafados, aún así Zapatero lo estaba haciendo bien… pero que muy bien…

Por lo que estaba ya a punto, pensó, de entrar en la historia de este país…

 

4 comentarios para “El sueño de un Presidente.”

  • Alberto:

    Muchas gracias a IU de Gordon, por hacerme el honor de publicar en su página estas humildes piruetas literarias, que sólo pretenden contribuir a desperter nuestra conciencia crítica. Un saludo.

  • Alba Cumbre Cueto:

    Reformular el gasto y la inversión, fomentar la creación de empresas públicas que arrancaran la locomotora económica del país,con carácter retroactivo, reformular el gasto en infraestructura y personal de las administraciones autonómicas, eliminar instituciones obsoletas como las diputaciones y los pequeños ayuntamientos, comarcalizando y mancomunando servicios, eliminar el derroche del gasto militar, derogar el Concordato con la jerarquía Vaticana eliminando privilegios adquiridos y gastos injustificables, y, si ello fuese necesario, saliéndonos de la zona euro y mirando la salida y el renacer de nuestra economía hacia mercados fuertes y emergentes, como el venezolano, brasileño, chino, indio, etc…
    ¿Pero cuántas tonterias se pueden escribir! cuando el rigor no está en el proceder de uno mismo, sin duda una profesión como la suya, dosctor, se merece una mayor dedicación y atención, antes de pensaren reformular, reformulese por favor y no siga ofendiendo a sus pacientes, de los que vive, de reformular sin duda.

  • Alberto:

    Respeto su opinión, señora Cumbre Cueto, y máxime cuando, como ahora, parece usted estar muy molestia con mis opiniones…Yo creo no tener el gusto de conocerla, pero ud. sí parece creer que me conoce.
    En ningún caso le he ofendido ni le he tildado de tonta (como vd. sí me califica a mí), y no le tildaría de tonta ni aunque lo fuese, cosa que ignoro.
    Usted tiene todo el derecho del mundo a discrepar de la forma de pensar de los demás, y por ello le respeto, pero lo que bajo ningún concepto puede vd. hacer, es presuponer a qué dedico mi tiempo y mi atención, y menos aún permitirse el lujo imposible de sugerir a qué debo dedicarme y en qué debo prestar más atención. Esto es algo que a vd. le queda muy lejos de su alcance.
    Por cierto, y para su conocimiento, le aclararé que ni he ofendido a los que vd. llama “mis pacientes”, ni tampoco vivo de ellos. Creo que vuelve a confundirse.
    Y para terminar le puntualizaré que soy bastante autocrítico, y que por ello naturalmente que me reformulo, y lo hago a diario, incluso a la hora de contestar a lindezas como la que vd. tan amablemente me dedica.
    Reciba usted un saludo.

  • Zana:

    Señor o señora Alba Cumbre Cueto, supongo que se puede discrepar, es más, es bueno discrepar, pero sin insultar. No comparto su punto de vista sobre el escrito de Alberto y, sin embargo, me voy a cuidar mucho de caer en lo peyorativo hacia usted.
    Intentar minimizar, ensuciar o ridiculizar a Alberto sólo da pie a una realidad: no le conoce, o le mal-conoce, quien lo intenta.
    Son tantas las virtudes que le complementan que, sencillamente, sus comentarios despectivos hacia él son como una pequeña nube en una tarde de verano, no dan más que para una pequeña tormenta.
    Y todo eso escudad@ en el anonimato que, y lo digo sin aire peyorativo, es la valentía del cobarde.
    Discrepe usted, argumente, exponga, aplauda o critique, pero hágalo con elegancia, con rigor y, sobre todo, con respeto.

Próximos Eventos

No hay próximos eventos actualmente.

Cayo Lara

con los mineros  

Gaspar LLamazares

Apoyando la minería en nuestro Ayuntamiento  

Seguir

Usa el feed RSS para recibir todas las actualizaciones gratuitamente

RSS Panda

¡Unete! Ya somosSuscriptores.


Mail También puedes suscribirte usando tu dirección de correo:

Siguenos en twitter

Ante la reforma de las pensiones, no seas inocente

Acceso

Administrar

Intranet