CON EL RABO ENTRE LAS PIERNAS

De derrota en derrota, hasta la derrota final

Uno de “ellos” Warren Buffet, nos dijo hace unos meses: “Sí, hay una lucha de clases”, y también nos dijo que: “y es evidente que estamos ganando nosotros”. La frase sigue 1orejas gachas y rabo entre las piernasDSC_0254vigente salvo por el tiempo verbal. Lo apropiado ya no es decir “estamos” sino “hemos”. Hemos ganado. Y como la frase está en boca de un magnate eso significa, así, a las claras, que quienes hemos perdido somos nosotros.

Se puede utilizar cualquier expresión menos la de sorpresa. Estaba cantado. No hemos presentado resistencia. Ni amago. La narcolepsia inoculada a través de la televisión, que ha degenerado en imbecilidad, ha sido como una alfombra, iba a escribir roja, pero mejor poner su color apropiado, azul por la que se han paseado.

La parte mala, o la peor, de esta derrota, ya no es que, como en casi todas las guerras de Clase, los perdedores, es decir, nosotros, tengamos que hacernos cargo de los gastos de la contienda, más los intereses (ahora llamados “prima de riesgo”), lo crudo, lo verdaderamente terrible, es que por primera vez nosotros, los Trabajadores, los de esta generación, hemos caído a la lona sin la dignidad suficiente para volver a levantarnos.

Así de miserable es la realidad.

Y ahí están los vencedores lanzando sus primeras proclamas de cara a la negociación del armisticio que, como todo sabemos, no es más que un simple paripé donde el vencedor, en este caso el Mercado, dicta las condiciones, y el perdedor, ya os digo “nosotros”, firma con el rabo metido entre las piernas. Utilizan, eso sí, la mejor de sus armas. Los ventrílocuos, 1PPSOE (1)esos asalariados del FMI, o del BCE, de la Troika o de la puta que los parió, que lo mismo da.

La primera imposición es, por si quedaba alguna duda, que aceptemos que todo ha sido por nuestra culpa. Amén.

En realidad este sentimiento de culpabilidad ya lo tenemos bien metabolizado, gracias a la ingente, y nunca bastante agradecida, labor de los más despreciables de todos los “soldados” del ejército enemigo, los políticos conservadores (rebautizados como neoliberales) y los socialdemócratas, verdaderos represores los primeros y traidores los segundos (cada uno en su papel). Lo que dije un par de párrafos más arriba: unos hijos de la gran puta…, o puto que, en esto, también haya paridad.

Y como esta ha sido una guerra atípica, puesto que solo ellos han repartido estopa y nosotros solo hemos vertido lágrimas, sangre y muertos, y lo que te rondaré morena, pues la negociación de los términos de la paz, o sea el periodo de descanso hasta que vuelvan a vapulearnos, tampoco es la típica.

A golpe de conferencia, de tertulia o de artículo nos van situando. ¿La última? Que empecemos a ingerir la pócima de que nunca las cosas volverán a ser como antes.

Nunca volverán a ser como antes, es decir, que entendamos que de eso de tener derechos y libertades nasti de plasti, que de ahí a exigir trato humano hay un paso.

Que las cosas nunca volverán a ser como antes también significa que lo del derecho a la sanidad pública, o sea, universal y gratuita, es un anacronismo contra natura, puesto que lo que procede, como ya nos han explicado, es que vayamos muriéndonos al poco de retirarnos (y cuanto más poco mejor). Y también entra, en esto de que las cosas nunca volverán a ser como antes, que tenemos que quitarnos de la cabeza esa estúpida idea del derecho a la educación. Sencillamente. Es caro educar a nuestros hijos. Debemos entender que no hay dinero para todo, y que lo poco que hay, demos gracias al señor, y al PSOE y al PP también, debe ir prioritariamente a los bancos, quiero decir, a los banqueros. Bueno, esto ya lo sabíamos, es dogma de fe, concretamente el dogma 135 que, curiosamente, coincide con el artículo de la Carta Magna, también llamada Prosticonstitución, que el PPSOE modificó para ahuyentar dudas.

1simpsonDicen los estudiosos de estas cosas que la gran diferencia entre aquella guerra, llamada “crac del 29”, y ésta guerra, llamada “estafa de la burbuja inmobiliaria”, es que, en la primera, eran los banqueros quienes se suicidaban arrojándose desde las azoteas de sus rascacielos y, ahora, quienes se suicidan son personas desahuciadas.

La verdad, no sé qué deciros, yo más bien creo que la principal diferencia es que, antes, cuando ellos golpeaban nosotros respondíamos golpeando. Y ahora, cuando ellos golpean nosotros twiteamos. Y así, mis queridos Toxo y Méndez, no ha manera de impedir que nos rompan los morros y que nos hagan ir a firmar el armisticio con el rabo entre las piernas.

Zana

 

Próximos Eventos

No hay próximos eventos actualmente.

Cayo Lara

con los mineros  

Gaspar LLamazares

Apoyando la minería en nuestro Ayuntamiento  

Seguir

Usa el feed RSS para recibir todas las actualizaciones gratuitamente

RSS Panda

¡Unete! Ya somosSuscriptores.


Mail También puedes suscribirte usando tu dirección de correo:

Siguenos en twitter

Ante la reforma de las pensiones, no seas inocente

Acceso

Administrar

Intranet