LOS SINDICATOS ANTE EL CONFLICTO DEL CARBÓN

2ª reflexión: LA RESISTENCIA DE LOS SINDICATOS

Al igual que en el escrito anterior es preciso situar y aclarar ciertas cuestiones previas a la vez que se analizan las actuaciones de los sindicatos durante éste último, duro e inacabado conflicto minero.

Es de sentido común, o así debería de ser, el entender que los sindicatos defienden a los trabajadores. Que sus cuadros, sobre todo los más cercanos, están formados por trabajadores cuya única, y a veces muy buena, formación es el autodidactismo. Y no es menos relevante que, siendo el empresario quien más interesado está en descabezar el movimiento sindical, sean, en este caso concreto, los propios mineros quienes participen de este ataque y derribo.

LOS SINDICATOS SON EL REFLEJO, PERFECTO Y DIÁFANO, DE LOS TRABAJADORES. Y ante tanta crítica hacia ellos yo no veo nada de acto de contrición, de autoculpa. Criticar siempre ha sido más sencillo que actuar, y chillar más cómodo que argumentar.

Es sencillo de entender, sobre todo para quien quiere entenderlo, que los sindicatos sin una masa unida, compacta y decidida detrás de ellos son muy vulnerables. Ya desde el inicio del conflicto se atisbó que, a diferencia de otras batallas anteriores, en este caso no había una masa, independientemente del volumen,  homogénea, que defendiera el Carbón como Sector.

Ahí ha estado, en la desunión y en la persistente desconfianza, la piedra angular sobre la que ha pivotado, sobre la que los sindicatos han tenido que tejer, toda su estrategia de actuación. Intentar recomponer lo que otros, quizás de manera interesada, iban descomponiendo.

Grupos de trabajadores, consciente o inconscientemente, hicieron la guerra por su cuenta. Defendiendo intereses particulares, algunas veces exclusivamente patronales. Proclamando a los cuatro vientos que nada ajeno a su comarca o empresa iba con ellos. Organizando escaramuzas individualizadas cuyo único fin conseguido fue pasar de la adoración a la impopularidad como Sector (que nadie olvide el desprecio que muchos de los mineros de la II Marcha Minera hicieron al resto de trabajadores el día 29 de septiembre de 2010).

Los sindicatos saben, y por eso han actuado magistralmente,  que siempre que hay revueltas o conflictos hay espontáneos que, destemplados, creen que lo mejor es radicalizar desde el inicio la contienda. Si alguno de estos se hubiese preocupado de estudiar, o simplemente de leer, algo de la historia del movimiento obrero se daría cuenta de que, con esa estrategia, es como mejor se sirve al contrincante. Elevar el tono, en el inicio de cualquier negociación, solo sirve para desprestigiarte, para que te etiqueten de radical, de intransigente, de inflexible. Y si bien es cierto que hay veces que hay que ser muy firme, muy enérgico, no lo es menos que esa firmeza  ha de tener detrás a todo el colectivo, no solo a los sindicatos, sino a todos los trabajadores, a toda la comarca, a toda la provincia. Quien quiera un ejemplo, sobre tiempos, formas y objetivos de negociación, lo tiene cerca: la negociación del XIII convenio colectivo en la Hullera Vasco Leonesa. Ahora se cumplen 20 años de aquél desastre de estrategia y exceso de valentía.

SIEMPRE HA SIDO EL CAMINO FÁCIL LA DESCALIFICACIÓN Y LA CRÍTICA DESCONTEXTUALIZADA, del que, desde fuera, piensa que los demás son menos valientes por no atacar desaforadamente, olvidando que este tipo de enfrentamientos, donde el rival (PSOE, PP y eléctricas) ni tienen prisa, ni se asustan, lo único que causan son desengaños y cansancio entre los propios trabajadores. Sí, esos que confunden la templanza con la parálisis, suelen pensar que estamos ante una carrera de 100 metros, cuando lo que se viene encima es una maratón.

Los Sindicatos Mineros han actuado, dadas las circunstancias, de manera impecable. Nadie con tan pocas, y tan divididas mimbres, hubiese podido hacer mejor tarea.

El enemigo de los mineros (eléctricas, PSOE y PP) sabe bien que cada día que se pasa sin trabajar, sin garantía de futuro, quien se ahoga es quien no cobra el sueldo. También saben bien que mientras haya dentro del grupo de trabajadores quien, decidida y machaconamente, esté atacando a los sindicatos estos tienen poco margen de maniobra. Mientras los sindicatos pierden fuerzas defendiéndose no las gastan atacando, negociando. Y, por si alguien duda, puedo decir, muy firmemente, que es muy doloroso, y muy poco operativo, estar en una mesa de negociación en la que quien está enfrente te desarma preguntándote, y tú ¿a cuántos representas?

EL ÚNICO ARMA QUE LOS TRABAJADORES, Y POR ENDE LOS SINDICATOS, TIENEN, ES LA UNIDAD DE RESPUESTA, por eso quienes están enfrente lo primero que intentan es la desunión.

Sabiendo esto solo queda una pregunta ¿por qué el blanco de la ira son los sindicatos y no los partidos políticos (PSOE y PP) que son quienes cierran las minas?

Zana

 

 

8 comentarios para “LOS SINDICATOS ANTE EL CONFLICTO DEL CARBÓN”

  • JOTAELE:

    No te falta ni un pelo de razón en todo lo que expones. los trabajadores cada vez mas aborregados dentro de la rueda consumista, Solo, parece ser, que vale el salvese quien pueda y “el último que apague la luz”. Ya va siendo hora de pedir a las administraciones Planes especificos de reindustrialización para las comarcas que más sufren y han sufrido la crisis.
    Del convenio aquel, más vale no recordar nada, y si acaso que sea para no caer en los mismos errores. Al menos en Laciana, después de la riestra de despidos y del descabezamiento sindical nos sirvió en el 92 para no ir por esa linea.
    un saludo.

  • Marley:

    “Grupos de trabajadores, consciente o inconscientemente, hicieron la guerra por su cuenta”

    Así argumentas el desprecio, que según tu particular criterio, sufrieron el resto de los trabajadores el día de la marcha en León.
    ¿Y qué esperabas? Yo también estuve allí y lo que se quiso evitar era el protagonismo de ciertos “personajillos” (y evítame citar nombres) que siempre pululan en tales circunstancias, especialmente cuando hay tanta cámara suelta que ya se sabe que las carga el diablo y, por si acaso, hay que estar para sali. Al día siguiente ya es otra cosa y bla, bla, bla…

    Tal vez es que vimos cosas diferentes, pero me parece legítima esa postura, ciertamente intransigente, pero necesaria. ¿Quien se había movido hasta llegar allí? ¿Dónde estaban los sindicatos? ¿Y los políticos? A sí, es cierto que alguno vino desde Madrid a hacer la foto en la marcha (tampoco diré nombres). ¿Y al día siguiente cuando un grupito se encerró en la Catedral? Primero mandamos a la policía y los sindicalistas “solidarios” de tu Hullera y un dirigente bastante destacado de la U.G.T., que a mi entender también fueron a hacerse la foto, primero se separaron por si acaso, luego ya “café compañero” aquí hasta la muerte.

    Hablas de un convenio colectivo en la SHVL y del desastre (El mayor, supongo que los despidos que alguno aún está lamentando). Y más lamentable aún, es que pagaron tal alto precio no los más osados, sino los más “valientes” como les llamas tú; los más influenciables diría yo. ¿Y por quien? No creo necesario responder a esa cuestión.

    Añado además, y sólo como anécdota, que en una ocasión un sindicalista de los tuyos (CC.OO.) me dijo a mí en la negociación de un convenio colectivo en mi empresa y ante una petición mía para llevar una vieja reivindicación a la negociación (petición que incluía a todo un colectivo dentro de la empresa), me dijo -decía- así, textualmente: “Buscaros la vida”. Cosa que hicimos y nos fue concedida por la empresa, ¡No debía ser tan mala cosa, ni tan descabellada! Pero el hecho es que la negociación tuvo que llevarse a cabo fuera del marco de normalidad que cabía esperar. Consecuencia, todo el colectivo se dio de baja del sindicato, ¿para qué lo queríamos? ¿Para la cuota sindical? ¿Para liberar parásitos?
    Perdón, perdón, ya sé que hay de todo, pero casi todo malo por lo que yo conozco. Tal vez sea debido a eso que dices al principio: “Que sus cuadros, sobre todo los más cercanos, están formados por trabajadores cuya única, y a veces muy buena, formación es el autodidactismo”. Y yo añadiría: “La auto jeta que le echan ciertos individuos”, conocimientos los justos, pero palabrería… Bueno, no tanta si de lo que se trata es de hablar con el jefe para solucionarte algún tema.
    Todo lo expuesto hasta aquí, no es mera invención, lo he visto y lo he vivido.

    Por eso un poco de autocrítica no estaría de más y amigo Zana, al menos en éste caso, sería bueno que tú también apartaras un poco la cabeza, para que el árbol de Ortega no te impida la visión.
    Aunque lo que has escrito lo suscribiría casi en su totalidad, no puedo ignorar que si en éste caso han cedido (y me alegro profundamente) no es por la acción de los sindicatos; más bien porque había gente involucrada con muchas pelas en el bolsillo y más aún, con muchos contactos políticos (tampoco creo que haga falta decir nombres).
    Me hace gracia que ahora, superado el problema, todo dios (sin mayúscula) se apunta el tanto. Veía yo por la tele al alcalde de La Pola hacer una defensa con mucha enjundia del carbón y en fin… llegué a la conclusión de que en poco tiempo hay elecciones municipales.
    Saludos.

  • Zana:

    Gracias JOTAELE, y gracias Marley por profundizar en el escrito.
    Pero, Marley, para darme la razón tampoco hace falta coger el rábano por las hojas.
    ¿Autocrítica? ¿qué crees tú que significa lo del convenio?

  • Marley:

    ¿Darte la razón? No has debido leer bien.

    Yo te dije que suscribiría casi en su totalidad tu escrito porque a NIVEL TEORICO es impecable, otra cosa es la realidad. Léeme otra vez.
    Lo que tú llamas coger el rábano por las hojas, no es más que una muestra de la desconfianza que yo tengo – vitalicia por supuesto- hacia los sindicatos, o con mayor precisión hacia algunos sindicatos y sindicalistas. ¿Cómo fiarme ante tales hechos? Se supone que es el líder quien debe guiar, no la plebe quien tenga que iluminar al líder.
    Los sindicatos, desde mi punto de vista, quedarían exculpados no permitiendo en sus filas a ciertos personajillos que se hacen llamar sindicalistas y, como mucho, juegan a ello pero nada más. Es lo que abunda y son mayoría. (Lo que más me jode es que soy consciente de su necesidad, por eso me jode aún más su incapacidad). Hablo de los sindicatos evidentemente.
    La autocrítica que haces es a la actuación durante la famosa huelga, pero te recuerdo que tu escrito versaba sobre otros acontecimientos más cercanos y ahí según tu criterio la actuación de los sindicatos ha sido ejemplar y para que no te quede duda he decirte que DISCREPO. Si eso es darte la razón pues bueno, tú mismo.
    Saludos.

  • Aullido:

    Marley, creo que tu bien sabes que no se puede generalizar. Mentas muy bien a ciertos personajes, y estoy contigo en que deberían desaparecer. Yo creo, en mi humilde y joven opinión que es la sociedad, nuestra forma de vida y “cultura” la que nos ha llevado a este sistema viciado donde quien se apunta al cargo es quien quiere sacar más que el otro. Lo peor es que a todo el mundo le parece normal (bueno a casi todo). Habría que ir contra esos personajes, decir nombres, señalarlos (¿por qué no hacerlo si son quienes se cargan el mundo?). Yo si creo que haya gente dentro de los sindicatos que no hacen más que luchar lo mejor que pueden por los trabajadores, igual que opino que hay políticos honestos.
    Culpando a LOS SINDICATOS en mayúsculas pagan los justos por los pecadores, y lo peor, también incluido en la teoría de Zana, se le hace el juego al enemigo, donde creo que hay más jetas que en todos los sindicatos juntos.
    ¿No es mejor luchar para que todo se aproxime a la teoría en vez de cargarse una buena idea porque no se ha llevado a la práctica como debería?

  • Marley:

    Aullido dice: (sic) “¿No es mejor luchar para que todo se aproxime a la teoría en vez de cargarse una buena idea porque no se ha llevado a la práctica como debería?”

    Totalmente de acuerdo con ésta reflexión, lo que sucede es que a ti, según confiesas, por joven y a mí por todo lo contrario nos toca vivir entre “jetas”. Una cosa es la teoría y otra la práctica (la cruda realidad, vamos) y lo único que me diferencia a mí de Zana en esta cuestión es que él le da todo el mérito a los sindicatos, cuando en mi opinión el arreglo es cosa del mercado y los que menos han contado han sido, como siempre, los trabajadores y por añadidura los sindicatos.

    En cualquier caso y mal que nos pese, la infalibilidad no la tiene ni el papa (en minúscula y ya quisiera él tenerla), pues como digo siempre que comparezco en algún foro de opinión, lo que yo digo sólo es eso una opinión, aunque sea la mía, yo nunca pretendo hablar ex cátedra.

    Y finalizo haciendo una reflexión para ti: El ánimo propio siempre camina muy por delante de la voluntad ajena. Si los jóvenes conseguís revertir el proceso o cuando menos igualarlo, sin duda las cosas y la vida empezarán a marchar por buen camino. Animo pues.
    Saludos.

  • Aullido:

    Una opinión bien asentada podría cambiar la forma de ver las cosas del mundo entero. Aunque sea tuya y no lo pretendas.

    Lo que se siente en las opiniones de unos y otros que deambulan por internet es que algo va mal. La masa está revuelta, no se si lo necesario, pero unos nos estamos influyendo a los otros. No se si al final los mercados nos llevaron por donde ellos querían, pero creo que sin el malestar del pueblo esto iría mucho más deprisa.

    Gracias por tus comentarios, realmente hacen pensar.

  • Memoria:

    A uno que ya lleva tiempo en estas cosas del sindicalismo no deja de sorprenderle ciertas cosas cuendo se habla de “la negociación del XIII convenio colectivo en la Hullera Vasco Leonesa. Ahora se cumplen 20 años de aquél desastre de estrategia y exceso de valentía”.
    Aquello fue la bajada de pantalones más grande que han relizado los “sindialistas de ccoo” y de la US de CCOO de León, que cerro la boca, en toda la historia. Recuerdo que a la calle se fueron aquellos que defendieron la -negociación y no la imposición- con energia y determinación, Gallegillos, Lamberto… y otros quedaron tan agustito y pronto se prejubilaron. Nadie sacó la cara por unos compañeros, “miembros del comité de empresa” que fueron despedidos.
    Un poco de respeto!.-

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